Madre, hoy en mi vida te hayas ausente; ausencia, que no tiene explicación y que apagó mi corazón porque tu partida fue repentina. Tus palabras retumban en mi mente, tu mirada llamó en mí la atención, esa mirada llena de compasión y que sigue latente en mí. No puedo olvidar, por más que lo intento, ese suspiro que marcó tu partida, sin una lágrima, sin un lamento. Dejaste en mi alma una profunda herida y un triste recuerdo de ese momento quedará en mí para toda la vida.
(Texto seleccionado en el VI
Concurso de microrrelatos sobre las madres "Madre mía", Diversidad
Literaria, Madrid/España, 2026)

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