Siempre he pensado en esos momentos mágicos que nos regala el atardecer, ese momento en el que el día se despide y la noche comienza a caer pintando el cielo de esos colores cálidos para luego oscurecer: ¡Naranja!¡Rosa!¡Púrpura!... ¡Qué maravilloso es ver el ocaso del sol que se oculta transformando nuestras vivencias en instantes de ensueño y que van evolucionando convirtiéndose en recuerdos! Hay veces que subo a la terraza y en medio de mi tristeza te recuerdo, Madre, ¡en cada atardecer...!
(Texto seleccionado en el IX
Concurso de microrrelatos sobre el atardecer #MicroAtardeceres, Diversidad
Literaria, Madrid/España, 2026)

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