Como
si estuviese en el cielo, en mi balcón, miro hacia la calle y diviso el correr
del agua en la canaleta. La lluvia humedece mi rostro, mis manos, los techos. Mis
oídos perciben el crepitar del agua sobre los techos de las casas, casas
tristes con ventanas tristes; todo bajo una tenue luz que asemeja un pueblo
fantasma. En este momento, lo ideal sería un cigarrillo y un café para
completar la atmósfera perfecta de soledad de un poeta en la oscuridad…
(Texto de mi autoría seleccionado en el XI
Concurso de microrrelatos de temática libre "Pluma, tinta y papel",
Diversidad Literaria, Madrid/Año 2022)